Rural

Castromaior concluye una nueva campaña arqueológica para conocer mejor la vida en los castros lucenses

Los trabajos en el yacimiento de Portomarín, financiados con 30.000 euros de la Xunta, se centraron en estudiar estructuras de las últimas etapas de ocupación y conservar los restos descubiertos.

El castro de Castromaior, situado en el municipio de Portomarín, ha completado una nueva campaña arqueológica destinada a profundizar en la historia de uno de los asentamientos castreños más destacados de la provincia de Lugo. La intervención contó con una financiación de 30.000 euros de la Xunta de Galicia, mediante un convenio de colaboración con el Concello de Portomarín.

Los trabajos comenzaron en septiembre y se centraron en distintos sectores del yacimiento en los que se conservan vestigios de las últimas fases de ocupación. El objetivo es conocer mejor cómo evolucionó la organización del poblado durante un periodo de cambios relacionado con la presencia romana en el territorio.

Una de las áreas estudiadas se encuentra en la zona occidental del asentamiento, donde los arqueólogos excavaron una vivienda construida sobre un antiguo espacio de circulación junto a la ronda interior. La estructura ocupa parcialmente la muralla y ofrece información sobre las transformaciones que experimentó el poblado en sus últimos periodos de actividad.

Los trabajos también analizaron el acceso al recinto central y los espacios próximos a una construcción tardía situada frente a la entrada. El estudio de estas estructuras ayuda a comprender cómo se organizaban los espacios domésticos, defensivos y de circulación, así como los cambios sociales que se produjeron en torno al cambio de era.

Castromaior destaca por su extensión, superior a las cuatro hectáreas, y por un sistema defensivo formado por murallas, fosos y diferentes recintos. Su ubicación, próxima al Camino Francés, también favorece la llegada de visitantes interesados en el patrimonio arqueológico y en la historia del territorio.

Tras finalizar las excavaciones, el equipo centró parte de su trabajo en restaurar y consolidar los restos para favorecer su conservación. La protección de estas estructuras es fundamental para que puedan seguir siendo estudiadas y visitadas sin comprometer su estabilidad.

La continuidad de las campañas permite ampliar el conocimiento sobre la vida en los asentamientos castreños de Galicia y refuerza el valor del patrimonio rural como recurso cultural y turístico. La investigación arqueológica contribuye así a conservar la memoria histórica de las comunidades que habitaron estas tierras hace más de dos mil años.

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