La sequía encarece la alimentación del ganado y agrava las dificultades de las explotaciones lucenses
La falta prolongada de lluvia ha reducido los pastos y la producción de forraje, obliga a adelantar reservas de invierno y mantiene la preocupación por el abastecimiento de agua en varios municipios.
La prolongada falta de precipitaciones continúa pasando factura al campo lucense en pleno otoño. Después de varios meses con lluvias escasas, numerosas explotaciones ganaderas afrontan una menor disponibilidad de pastos y forraje, una situación que obliga a reorganizar la alimentación de los animales y aumenta los gastos en un momento clave para preparar el invierno.
El problema afecta especialmente a las granjas que dependen del crecimiento natural de la hierba y de la producción propia de alimento. Cuando las praderas se secan y la cosecha no alcanza las cantidades habituales, los ganaderos deben recurrir antes de tiempo a las reservas almacenadas o comprar forraje fuera de la explotación. Ambas alternativas tienen consecuencias económicas.
En la comarca de Lemos, la ganadera Alicia Toirán ha advertido de que la situación se prolonga desde hace meses y ha señalado que algunos fardos de hierba han experimentado subidas de precio cercanas al 30 %. El coste añadido se suma a otros gastos de producción, como el combustible, la maquinaria y el transporte.
Las consecuencias varían según la zona y los recursos disponibles. Las explotaciones que cuentan con reservas de campañas anteriores pueden afrontar los próximos meses con mayor margen, mientras que otras se han visto obligadas a comprar alimento y adelantar el uso de sus existencias. En algunas áreas, la reducción de la cosecha de maíz también ha limitado la capacidad de producir alimento para el ganado.
La falta de agua no afecta únicamente a las granjas. La Xunta mantiene la vigilancia sobre los recursos hídricos y ocho municipios lucenses —Friol, Guitiriz, Alfoz, Foz, Muras, Ourol, O Valadouro y Viveiro— permanecen en fase de prealerta por escasez de agua, según la información publicada sobre la situación.
Además, el período de alto riesgo de incendios forestales se ha prolongado hasta el 31 de octubre. La sequedad acumulada mantiene el monte vulnerable y complica la recuperación de la vegetación, incluso aunque se registren precipitaciones puntuales en los próximos días.
La llegada de lluvia será importante para recuperar los pastos y aliviar parte de la presión sobre las explotaciones, pero no resolverá de inmediato un déficit hídrico acumulado durante meses. La cantidad de agua que finalmente caiga, su distribución y la capacidad del suelo para absorberla serán factores determinantes.
El episodio vuelve a poner de manifiesto la dependencia del sector primario de las condiciones meteorológicas y la necesidad de reforzar la planificación de reservas, la gestión del agua y las herramientas de apoyo para las explotaciones más vulnerables a los períodos secos.

