La iniciativa Fisterra reúne innovación energética, tecnología y colaboración universitaria para explorar nuevas soluciones de descarbonización en el tráfico marítimo.
La iniciativa Fisterra reúne innovación energética, tecnología y colaboración universitaria para explorar nuevas soluciones de descarbonización en el tráfico marítimo.
La transición hacia un transporte marítimo con menos emisiones centra una iniciativa tecnológica vinculada a Norvento Enerxía, el Centro Tecnológico de Automoción de Galicia (CTAG) y la Universidade de Vigo. El proyecto Fisterra celebra este martes su acto de clausura, una cita en la que está prevista la presentación de los avances desarrollados durante el trabajo conjunto.
La descarbonización del transporte marítimo es uno de los retos de la transición energética. Los barcos necesitan grandes cantidades de energía para mover mercancías y pasajeros, y sustituir progresivamente las soluciones más contaminantes exige combinar innovación técnica, nuevas tecnologías y modelos energéticos capaces de responder a las necesidades de una actividad compleja.
En ese contexto, la colaboración entre empresas, centros tecnológicos y universidades permite reunir conocimientos diferentes. Las compañías aportan experiencia industrial y capacidad para analizar la viabilidad de las soluciones; los centros tecnológicos contribuyen al desarrollo y evaluación de nuevas tecnologías; y el ámbito universitario puede reforzar la investigación y la formación especializada.
El acto previsto en la sede de Norvento, en Lugo, servirá para exponer el trabajo realizado y dar a conocer los resultados del proyecto. La información difundida sobre la convocatoria no detalla por sí sola el alcance económico de las posibles aplicaciones futuras ni permite afirmar que las soluciones estén ya implantadas comercialmente, por lo que será importante conocer las conclusiones presentadas durante la jornada.
Más allá de los resultados concretos, este tipo de proyectos refleja una oportunidad para el tejido empresarial gallego: participar en el desarrollo de tecnologías que respondan a las exigencias de reducción de emisiones y que puedan abrir nuevas líneas de actividad industrial y de servicios especializados.
El reto no consiste únicamente en diseñar alternativas con menor impacto ambiental. También será necesario demostrar que funcionan en condiciones reales, que pueden utilizarse de forma segura y que sus costes permiten incorporarlas a una actividad que opera con exigencias logísticas y económicas muy elevadas.
La presentación de Fisterra sitúa a Lugo en una conversación tecnológica que va más allá de su entorno inmediato y conecta la innovación energética con uno de los grandes desafíos del transporte y del comercio internacional.

