Rural

Más de 200 explotaciones ganaderas de Lugo recibirán ayudas para impulsar la cría de Rubia Galega

Un total de 222 ganaderías de la provincia recibirán 400 euros por cada novilla reproductora, con un máximo de 4.000 euros por explotación, dentro de un programa que busca reforzar una de las razas autóctonas más representativas de Galicia

La ganadería lucense contará con un nuevo impulso para la conservación y mejora de la Rubia Galega, una de las razas autóctonas más vinculadas al campo de la provincia. Un total de 222 explotaciones ganaderas han sido seleccionadas como beneficiarias de las ayudas del programa Marela!, promovido por el área de Rural de la Deputación de Lugo.

Las ayudas están destinadas a apoyar la recría de novillas de Rubia Galega en las propias explotaciones donde han nacido. Cada ganadería recibirá 400 euros por animal reproductor, siempre que la novilla tenga su primer parto antes de cumplir los 36 meses, con un límite máximo de 4.000 euros por explotación.

La medida pretende contribuir a que las explotaciones puedan mantener y ampliar sus cabañas de ganado autóctono y, al mismo tiempo, favorecer el relevo y la continuidad de una actividad fundamental para muchas zonas rurales de la provincia.

Sarria y Os Ancares concentran buena parte de las ayudas

La distribución de las ayudas refleja el importante peso que mantiene la ganadería de Rubia Galega en diferentes comarcas lucenses.

La comarca de Os Ancares concentra el mayor número de explotaciones beneficiarias, con 74 ganaderías, principalmente situadas en municipios como Baralla, Becerreá, Cervantes y Pedrafita do Cebreiro.

Le sigue la comarca de Sarria, con 54 explotaciones beneficiarias, especialmente en Láncara, Paradela y Triacastela.

También recibirán ayudas numerosas explotaciones de O Corgo, con 22 ganaderías, y A Fonsagrada, con otras 13.

El reparto demuestra que la conservación de las razas autóctonas continúa teniendo una importancia especial en los municipios del interior de Lugo, donde la ganadería representa una parte fundamental de la actividad económica y del mantenimiento del territorio.

Apoyo a las razas autóctonas

El programa Marela! no es la única línea de apoyo puesta en marcha para el sector ganadero lucense.

La Deputación prepara también otra convocatoria dirigida a explotaciones que trabajan con razas bovinas, ovinas y caprinas consideradas en riesgo de erosión genética. Entre ellas se encuentran la Cachena, Caldelá, Frieiresa, Limiá y Vianesa, además de la Ovella Galega y la Cabra Galega.

En conjunto, las diferentes líneas de ayudas destinadas a las razas autóctonas alcanzan los 400.000 euros.

El objetivo es evitar que algunas de estas razas pierdan presencia en el campo gallego y favorecer que continúen formando parte de la actividad de las explotaciones.

Mucho más que una cuestión ganadera

La conservación de las razas autóctonas tiene también una dimensión económica, cultural y medioambiental.

Las explotaciones ganaderas mantienen población y actividad en zonas rurales donde existen menos alternativas laborales y empresariales. Al mismo tiempo, la ganadería contribuye al mantenimiento de terrenos agrícolas y pastos y ayuda a conservar un paisaje que forma parte de la identidad de muchas comarcas lucenses.

En el caso de la Rubia Galega, además, existe una importante tradición ligada a la producción de carne y a la gastronomía gallega.

Por eso, mantener las explotaciones y facilitar la incorporación de nuevos animales reproductores no supone únicamente aumentar el número de cabezas de ganado. También significa intentar garantizar la continuidad de un modelo de producción que lleva décadas formando parte del rural lucense.

El reto del relevo generacional

Uno de los grandes desafíos a los que se enfrenta el campo lucense es conseguir que las nuevas generaciones continúen al frente de las explotaciones.

Las ayudas a la recría pueden convertirse en una herramienta para reducir parte de los costes que afrontan las ganaderías y favorecer que los productores mantengan animales reproductores de calidad.

La medida llega además en un momento en el que el sector reclama estabilidad, mejores precios y capacidad para afrontar el incremento de los costes de producción.

Para las pequeñas explotaciones familiares, cualquier apoyo económico puede resultar importante a la hora de decidir si continuar ampliando la actividad o mantener una cabaña ganadera que, en muchos casos, constituye la principal fuente de ingresos de la familia.

El rural lucense mantiene su peso

Las 222 explotaciones beneficiarias muestran una realidad que continúa muy presente en la provincia: Lugo sigue siendo uno de los grandes territorios ganaderos de Galicia.

Desde las montañas de Os Ancares hasta las tierras de Sarria y A Fonsagrada, miles de animales forman parte de una actividad que genera empleo, mantiene población y ayuda a conservar el territorio.

La apuesta por la Rubia Galega busca precisamente que esa actividad tenga futuro.

Porque detrás de cada explotación ganadera hay una familia, una forma de vida y una parte de la historia del rural lucense que todavía sigue muy viva.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *