El Cidade de Lugo celebra 30 años formando palistas y haciendo del Miño su gran escenario deportivo
El club lucense reunió a varias generaciones de deportistas en una gala que sirvió para recordar tres décadas de historia y reconocer a quienes han hecho crecer la entidad
Treinta años dan para muchas historias, muchas paladas y, sobre todo, muchas generaciones de deportistas. El Club Piragüismo Cidade de Lugo acaba de celebrar su 30 aniversario con una gala que reunió a antiguos y actuales palistas, familias, directivos y personas vinculadas a una entidad que se ha convertido en uno de los referentes del piragüismo lucense.
El encuentro sirvió para echar la vista atrás y recordar los comienzos del club, creado en 1996, pero también para poner el foco en el presente y en las nuevas generaciones que mantienen viva la actividad deportiva en torno al Miño.
Durante la celebración se reconoció a diferentes personas que han contribuido al crecimiento del Cidade de Lugo a lo largo de estas tres décadas. Entre los homenajeados estuvieron antiguos responsables de la entidad y sus tres expresidentas, María Teresa Estévez, Sabela Castro y Ángela María Prado.
Pero si hubo un protagonista deportivo especialmente destacado fue el equipo de barco dragón. Sus integrantes recibieron el premio al mejor equipo de la temporada 2026 después de una campaña que ha servido para dar todavía más visibilidad a una modalidad que combina competición, trabajo colectivo e inclusión.
El Cidade de Lugo ha ido ampliando su actividad con el paso de los años. Al piragüismo tradicional se han sumado disciplinas como el kayak polo, el paddle surf y el barco dragón, creando una oferta deportiva que permite acercarse al río a perfiles muy diferentes.
La celebración también sirvió para reivindicar el papel de la cantera. El club afronta ahora una nueva etapa con el objetivo de seguir incorporando jóvenes al deporte y transmitir valores que van mucho más allá de los resultados: esfuerzo, compañerismo, respeto y constancia.
Tres décadas después de su nacimiento, el Cidade de Lugo mantiene así una idea sencilla pero poderosa: que el río Miño no sea solamente parte del paisaje de la ciudad, sino también uno de sus grandes espacios para practicar deporte.
Y mientras nuevas generaciones de palistas siguen tomando contacto con el agua, el club ya puede presumir de algo que no aparece en ninguna clasificación: haber construido una historia deportiva que une a lucenses de diferentes generaciones.

